11 de agosto de 2022

Mancuso sin garantías para decir verdades de la Masacre del Aro

En el proceso se adelanta en contra del expresidente Álvaro Uribe y cursa en la Comisión de Acusación de la Cámara, el exparamilitar Salvatore Mancuso acudió a una diligencia ante la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes.

Mancuso fue citado para declarar dentro de un proceso en contra del expresidente Álvaro Uribe Vélez por el caso de la masacre de El Aro. Este caso está en cabeza del representante Óscar Villamizar del Centro Democrático.

Según medios de información de la capital, al inicio de la diligencia, el representante Villamizar se presentó ante Salvatore Mancuso como representante del Centro Democrático, lo que generó la reacción inmediata del exjefe paramilitar. 

Se conoció que Mancuso le dijo al representante investigador Óscar Villamizar que no hablaba por falta de garantías procesales, puesto que el congresista que lo iba a interrogar pertenece al grupo político que lidera el expresidente Álvaro Uribe, acusado en este caso.

Un representante de la Procuraduría General de la Nación, que se encontraba en la diligencias, habría señalado que el citado tiene todo el derecho a guardar silencio por las razones expresadas.

Luego de lo sucedido en esta diligencia, se habría presentado una recusación en contra del representante Óscar Villamizar por este caso, que sería resuelta la próxima semana en el pleno de la Comisión Acusación.

En este mismo caso se tienen los testimonios del general (r) Rito Alejo del Río y a la exdirectora del CTI, Marilú Méndez.

De otra parte, el representante Mauricio Toro, investigador en otro de los procesos en contra del expresidente Uribe, está adelantando los trámites necesarios ante la Cancillería para que sea escuchado en diligencia virtual a Salvatore Mancuso en calidad de testigo.

La historia de la masacre del Aro y la participación de Mancuso y Uribe

De acuerdo con Mancuso, la incursión a este caserío fue ordenada por Carlos Castaño y coordinada por Carlos Mauricio García Fernández, alias ‘Doblecero. En ese ataque participaron hombres venidos de las regiones antioqueñas de Urabá y Bajo Cauca, así como de Córdoba. El propósito era atacar las posiciones de las Farc en esa agreste región y controlar uno de sus corredores estratégicos, que conducía al parque nacional Nudo de Paramillo.

No obstante, los sobrevivientes de las víctimas han negado esas acusaciones y ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos se defendieron alegando que sus muertos eran “gente honesta y trabajadora, que no tenía vinculo ni con la guerrilla ni con los paramilitares. Eran finqueros”.

Las tropas paramilitares que se tomaron El Aro se concentraron inicialmente en el corregimiento La Caucana, de Tarazá, donde se preparó el ataque y desde donde partieron las distintas unidades. Ante fiscales de la Unidad de Justicia y Paz, Salvatore Mancuso describió esta acción como una “operación militar antisubversiva, contra integrantes de la guerrilla en zonas estratégicas para esconder secuestrados y ganador hurtado”.

Según Mancuso, la entrada a El Aro se venía preparando desde hacía un año, pues la zona, según él, se había convertido en un sitio donde escondían secuestrados que retenían en la vía que de Medellín conduce a Montería, entre el corregimiento de Puerto Valvidia y el municipio de Tarazá.

La información de inteligencia que se tuvo en cuenta para esta operación, que contenía identificación de supuestos guerrilleros en la zona, rutas de acceso, mapas de la región y ubicación de campamentos, fue proporcionada, según la versión de Mancuso, por el entonces comandante de la IV Brigada del Ejército, general Alfonso Manosalva Flórez.

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Helicóptero de la gobernación es clave en la investigación

Pero los señalamientos contra el senador Uribe han ido más allá de relacionarlo con la presencia del helicóptero de la Gobernación de Antioquia durante la masacre de El Aro. El testimonio de Villalba Hernández, alias ‘Cristián Barreto’, también lo involucró en un hecho posterior.

Este exparamilitar declaró que Uribe participó en una reunión en la que se preparó la incursión armada y afirmó haber escuchado una conversación entre el mandatario regional y Mancuso, en el que creyó escuchar una orden, “que borren el pueblo” y, una vez concluyó la toma armada, los felicitó por esa acción militar durante un encuentro en una finca de Tarazá, Bajo Cauca antioqueño.

La presencia paramilitar en Ituango, en connivencia con la Fuerza Pública y autoridades regionales fue advertida un año antes de la masacre de El Aro por el abogado y defensor de derechos humanos Jesús María Valle Jaramillo, oriundo de ese municipio.